Be a Londoner
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Pareciera que ser londinense es algo que no sólo los que aquí nacen poseen. Es, ante todo, un orgullo, o al menos así lo porta la gente. Ser londoner es como si adquirieras varias nacionalidades, es un concepto que se va reinventando conforme las personas lo hacen. Porque, aun siendo esta ciudad un catálogo de banalidades, se puede percibir en ella un rostro humano, un toque de imperfección que trasciende el defecto para dar paso a la autenticidad. Una de las grandes apuestas de Londres es la inclusión de razas, por la calle puede caminar lo mismo un latino que un negro o un musulmán y nadie se alarma.
El mejor souvenir que alguien puede llevarse de Londres es su inclusión liberadora, su apuesta por la suma, su descarado interés por lo nuevo, por lo desconocido y, a veces, porqué no, por el foráneo.
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