El nacimiento de un día llamado A (1)
Rafa era el hijo de mi amigo Julián; ahora, Julián es el padre de mi amigo Rafa. No es tan complicado.
.
A ambos los conocí años atrás cuando me mudé a este modesto edificio familiar. Julián era el padre viudo del segundo piso, B. Al poco tiempo me enteré que Julián se ganaba el sustento imprimiendo libros a la antigua con tipos móviles de madera y níquel. Desde ahí me dio buena espina.
.
Una tarde, sin más anuncio que el sonido de mis pasos sobre las escaleras, subí al piso de Julián para ofrecerle una cerveza. Desde entonces nos hemos bebido un montón de anécdotas. Julián siempre ha sido de lo más reservado, y eso entonces no me molestaba, por el contrario, siento que con su mirada él hace plática, una plática que casi nunca aburre. Con el tiempo nos hicimos de hábitos compartidos, yo me ofrecí llevar a Rafa por las mañanas al colegio y Julián, en señal de agradecimiento hacía pasta todos los jueves para invitarnos a cenar, a mi y a mi hermana Mariana.
.
.
-Continúa.-
.
.
