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.RETRATO

Be a Londoner

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53 Trafalgar Square
Trafalgar Squere, London 2008

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Pareciera que ser londinense es algo que no sólo los que aquí nacen poseen. Es, ante todo, un orgullo, o al menos así lo porta la gente. Ser londoner es como si adquirieras varias nacionalidades, es un concepto que se va reinventando conforme las personas lo hacen. Porque, aun siendo esta ciudad un catálogo de banalidades, se puede percibir en ella un rostro humano, un toque de imperfección que trasciende el defecto para dar paso a la autenticidad. Una de las grandes apuestas de Londres es la inclusión de razas, por la calle puede caminar lo mismo un latino que un negro o un musulmán y nadie se alarma.

El mejor souvenir que alguien puede llevarse de Londres es su inclusión liberadora, su apuesta por la suma, su descarado interés por lo nuevo, por lo desconocido y, a veces, porqué no, por el foráneo.

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Autorretrato

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Me rento para soñar

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11 Álvaro Santiago

Imagen del pintor Álvaro Santiago para el catálogo de la exposición Me rento para soñar

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Dueños de su momento

02 No importa,  Pulque para dos, Cholula

No importa, Dueños de su momento 2006

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Pasadas las diez de la noche se inicia la búsqueda de algo propio, lo que sea: un olor, un amigo, un recuerdo, una bebida o un cigarro: un instante. La máxima suerte sería encontrar, por un cover de cincuenta pesos, alguien con quien compartir la sensación del poder absoluto sobre el mundo y jurar amor eterno. Sentimientos que se disuelven entre las notas musicales de otros que necesitan lo mismo que uno.

La candidez de nuestros  rostros rebota, pues,  contra la cámara de Daniel Molina quien plasma esa ingenuidad -propia de la infancia-, resguardada en  los ojos de los que estamos absortos  en el momento, en una fotografía.

Una colección donde todos aparecemos desprovistos de  disimulos, ensimismados  en el relámpago de las pesquisas vitales.

En la oscuridad rota por la “luz y sonido”, el fotógrafo diluye las diferencias de la cotidianidad. La belleza no interesa, la ropa menos, las formas se confunden con los instrumentos o con el cuerpo del que se adueña del espacio contiguo. Molina expone la práctica fotográfica como la captura de los deseos que sólo por segundos alcanzan el clímax, porque después habrá otras luces que los disuelvan, dando cuenta de que todos podemos aferrarnos a la  imagen  evanescente de la felicidad.

Texto: Diana Jaramillo, hoja de sala de la exposición Dueños de su momento.

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